Adivinanzas

Adivina, adivinanza

¿quién puso el huevo

en la paja?  (la gallina)


Adivina quien soy:

cuanto más lavo, 

más sucia voy. (el agua)


Agita el cartucho,

carga la pistola,

pasa un algodón,

pone la inyección.  (la enfermera)


Águila vigilante, 

que caminas con compás;

con el pico por delante 

y los ojos por detrás. (las tijeras)


A mí llegan los ríos,

y por mí los barcos van.

Mi nombre es muy corto;

con tres letras lo dirás. (el mar)


A pesar de tener patas,

yo no me puedo mover;

me cargan comida,

y no la puedo comer. (la mesa)


Blanquilla es mi nombre

y endulzo la vida al hombre. (el azúcar)


Brazos tengo desiguales
y a mi ritmo se mueven los mortales. (el reloj)


Cada país me distingue 

pues yo los represento; 

suelo estar en las alturas, 

cara al sol y cara al viento. (la bandera)


Camina, camina

marcando las tres;

camina, camina

y no tiene pies. (el reloj)


Chiquita, como un ratón,

guarda la casa como un león. (la llave)


Chiquitín y danzarín,

pasa las noches rondando

con lanza y con cornetín.   (el mosquito)


Choco me dice la gente,

late mi corazón;

el que no sepa mi nombre,

es un gran tontorrón. (el chocolate)


Cien amigas tengo, 

todas sobre una tabla.

Si no las tocas, 

no te dicen nada. (el piano)


Con su boca bien abierta,

está en la esquina parado.

Adivina quién es,

adivinador, adivinado. (el buzón)


Con su cola inmensa,

vestido de gris, 

busca tu despensa

en cualquier país. (el ratón)


Corre por el río,

corre por el mar;

si tú la tocas,

te vas a mojar. (el agua)


Cuatro patas tiene 

y no puede andar;

también cabecera,

sin saber hablar. (la cama)


Cura catarros,

tos y resfríos;

y si me pincha,

¡yo no hago líos! (el medico)


Dama con pendiente

que toca de prisa,

para que la gente 

no pierda la misa. (la campana)


De aquí al domingo seis pasos,

seis cielos veo pasar,

seis mañanas, seis ocasos.

¿Cómo me debo llamar? (el día lunes)


De cierto animal di el nombre:

es quien vigila la casa,

quien avisa si alguien pasa,

y es fiel amigo del hombre. (el perro)


De verde me volví negra 

y me molieron con tino, 

hasta que al final del todo,

de mí hicieron oro fino.  (la aceituna)


De tus tíos es hermana

es hija de tus abuelos

y quien más te ama.  (la madre)


Dicen que soy rubio

y no tengo pelo;

salgo de día

y de noche, duermo. (el sol)


Dos buenas piernas tenemos,

y no podemos andar;

pero el hombre sin nosotros,

a la calle no saldrá. (los pantalones)


Dos hermanas, mentira no es,

la una es mi tía, la otra no lo es. (la madre)


Dos hermanos sonrosados,

juntos en silencio están,

pero siempre necesitan

separarse para hablar. (los labios)


Dos niñas asomaditas

cada una a su ventana;

o ven y lo cuentan todo,

sin decir una palabra. (los ojos)


Doy al cielo resplandores

cuando cesa de llover;

abanico de colores

que jamás podrás coger. (el arco iris)


Duermo en una cama que jamás se arruga.

De todas las hierbas, prefiero la lechuga.

Tengo orejas largas y una cola diminuta.

Si echamos una carrera, gano sin disputa. 

(el conejo)


El burro la lleva a cuestas,

metida en un baúl;

yo la tuve jamás,

y tiempre la tienes tú. (la letra “u”)


El que pinta es pintor,

y yo, que pinto,

no recibo tal honor. (el pincel)


El roer es mi trabajo,

el queso mi aperitivo,

y el gato siempre ha sido

mi más terrible enemigo. (el ratón)


El sol las madura, 

la mano las rompe.

El pie las tritura, 

y la boca las bebe. (las uvas)


En este banco hay un hombre y un bicho

el nombre del hombre ya te lo he dicho. (Esteban)


En las manos de las damas 

casi estoy metido, 

unas veces estirado

y otras veces escogido. (el abanico)


En medio del mar estoy

No soy ni buque ni vela, 

y si vas al arsenal,

me encontrarás la primera.  (la letra A)


En rincones y entre ramas 

mis redes voy construyendo, 

para que moscas incautas, 

en ellas vayan cayendo. (la araña)


Entra el estudioso,

nunca el holgazán;

va buscando libros

que allí encontrará. (la biblioteca)


Es la reina de los mares;

todos dicen que muy buena.

Y por no ir nunca vacía,

siempre va llena. (la ballena)


Es mi cuerpo de Madera

y de goma mi sombrero;

y por tanto trabajo,

me voy gastando ligero. (el lápiz)


Es su madre tartamuda

y su padre un buen cantor;

tiene su vestido blanco,

y amarillo el corazón. (el huevo)


Está en las playas

y también las plazas.

Hace castillos

y también casas. (la arena)


Fui a la plaza 

y las compré bellas;

llegué a mi casa 

y lloré con ellas. (las cebollas)


Fui a la plaza;

compré de ella.

Vine a mi casa 

y lloré con ella. (la cebolla)


Fui a la tienda

y lo compré negrito;

llegué a mi casa

y su puso coloradito. (el carbon)


Grande, muy grande;

mayor que la tierra.

Arde y no se quema;

quema y no es candela. (el sol)


Hay una señora 

con un solo diente,

que hace correr en mi pueblo

a todita la genta. (la campana)


La jaula es su casa,

y viste de amarillo;

con su canto alegra

a nuestros amigos. (el canario)


La noche tiene un ojo,

un ojo de plata fina;

y usted será muy flojo,

muy flojo, si no advina.   (la luna)


Largo en la mujer,

corto en el hombre;

quien nació calvo

ignora su nombre. (el pelo)


La última de todas soy,

pero en zurda y zapato,

primera voy. (la letra zeta)


Me rascan continuamente

de forma muy placentera;

mi voz es muy bien timbrada

y mi cuerpo de madera. (la guitarra)


Mi avión es una escoba;

negra y fea me verán.

Persigo siempre a las hadas

que, al verme, se espantarán. (la bruja)


Mi casa la llevo a cuentas;

tras de mí, llevo un sendero.

Soy lento de movimientos;

no le gusto al jardinero. (el caracol)


Mi madre es tartamuda, 

mi padre es cantor.

Tengo blanco mi vestido,

Amarillo el corazón.  (el huevo)


Mi picadura es dañina,

mi cuerpo insignificante;

pero el néctar que doy

te lo comes al instant.  (la aveja)


Mil veces doy alegría,

y otras mil dolor;

y aunque saben que yo engaño,

todos me tienen amor. (el sueño)


Muy chiquitito,

muy chiquitito;

pone fin

a lo que has escrito. (el punto)


Nieto de tu bisabuelo,

padre de tushermanos,

de tus primos es el tío

y de tus tíos hermano.  (el padre)


No lo parezco

y soy pez;

en mi forma, yo recuerdo

a una pieza de ajedrez. (el caballito de mar)


Ojito pequeño,

la punta bien fina.

¿Quién es?

Adivina. (la aguja)


Oro parece,

plata no es;

el que no lo adivine,

tontorrón es. (el plátano)


Pasea de noche 

y duerme de día,

le gusta la leche

y la carne fría. (el gato)


Pequeña como una pera
y alumbra la casa entera.   (la bombilla)


Por un caminito adelante

va caminando un bicho,

y el nombre de ese bicho

ya te lo he dicho. (la vaca)


Puedo ser alegre o triste, 

según quien me toque esté;

con que me rasgues las cuerdas, 

buen sonido emitiré.  (la guitarra)


¿Qué es aquello que, 

colgado en la pared,

da sin tener manos 

y anda sin tener pies? (el reloj)


¿Qué ser es el que anda 

de mañana a cuatro pies,

a mediodía con dos

por la noche con tres? (el hombre)


¿Qué será, qué es?

Mientras más grande,

menos se ve. (la oscuridad)


Quita una “ene” a violenta

y quedará un color

que además es una flor

aunque no huele a menta. (la violeta)


Redondo, redondo,

sin tapa, sin fondo.  (el anillo)


Redondo, redondo

como un pandero;

quien me toma en verano

debe usar sombrero.   (el sol)


Ruleros, peines,

usa tijeras,

dejando hermosas

las cabelleras: (la peluquería)


Salgo de la sala,

voy a la cocina,

meneando la cola

como una gallina. (la escoba)


Salimos cuando anochece,

nos vamos si canta el gallo;

y hay quien dice que nos ve

cuando pisan un callo.   (las estrellas)


Salta y salta,

y la colita le falta. (el sapo)


Se parece a mi madre

pero es mayor,

tiene otros hijos 

que mis tíos son. (la abuela)


Si dices mi nombre, 

se rompe. (el silencio)


Si me escribes como es

soy de la selva el rey.

Si me escribes al revés,

yo seré Papá Noel.  (el león)


Sólo una vez al año 

tú celebras ese día, 

y conmemoras la fecha 

en que llegaste a la vida. (el cumpleaños)


Son doce hermanitas, que tienen dos remos,

 y en su andar nos dicen todo lo que hacemos. 

(el reloj)


Son hijos de tus abuelos,

de tus padres hermanos son.

Tus hermanos con tus hijos 

tendrán esa relación. (los tíos)


Soy de piel o paño gordo

y me adhiero a tu cuerpo,

para que no pases frío

cuando llega el invierno.  (el abrigo)


Soy pequeñito,

con patas y rabo;

me voy a casa,

¡que viene el gato! (el ratón)


Soy un enorme animal,

de nariz descomunal;

aunque no sepa nadar,

tengo un pariente en el mar. (el elefante)


Soy un color muy brillante 

que al azul no puedo ver, 

porque cuando estoy con él 

me pone verde al instante. (el color amarillo)


Sube llena,

baja vacía; 

si no se da prisa, 

la sopa se enfría. (la cuchara)


Soy animal que viajo;

de la mañana a cuatro pies,

a mediodía con dos,

y por la tarde con tres. (el hombre)


Tantas manos le dio el mar

a este extraño pasajero,

que lo quieren contratar

para que juegue de arquero. (el pulpo)


Te digo,

y te repito

que si no adivinas,

no vales un pito. (el te)


Te la digo y te la digo;

te la vuelvo a repetir,

te la repito mil veces

y no me la sabes decir. (la tela)


Tengo alas y soy pequeña;

siempre obedezco a mi reina.

Volando de flor en flor,

saco de ellas buen licor. (la aveja)


Tengo cabeza redonda,

sin nariz, ojos, ni frente;

mi cuerpo se compone

tan solo de blancos dientes. (el ajo)


Tengo cinco habitaciones, 

en cada una un inquillino;

en invierno cuando hace frío,

estan todos calentitos. (el guante)


Tengo una cola larga;

no soy avión, ni animal;

para volar o moverme,

el viento debe soplar. (el barrilete)


Te doy leche y mi lana,

y para hablar, digo: "beeeee".

Si no adivinas mi nombre,

yo nunca te lo diré.  (la oveja) 


Te la digo

y no me entiendes;

te la repito

y no me comprendes. (la tela)


Tengo tinta, tengo plumas

y brazos tengo, además.

Pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás.  

(el calamar)


Tengo un sonido tan suave,

que ángeles tocan en mí;

mis cuerdas acompañaron

los salmos del rey David. (el arpa)

Tiene dientes

y no es boca;

si adivinas, 

en la cabeza te toca. (el peine)


    Tiene dientes

y no se come;

tiene barbas

y no es hombre. (el maíz)


Tiene famosa memoria,

gran tamaño y dura piel;

y la nariz más grandota,

que en el mundo pueda haber. (el elefante) 


Tienen justo cinco dedos 

como la mano;

se rellenanan en invierno,

se vacían en verano. (los guantes)


Todas las palabras sé,

y aunque

todas las explique,

nunca las pronunciaré. (el diccionario)


Todo el mundo lo lleva, 

todo el mundo lo tiene, 

porque a todos les dan uno 

en cuanto al mundo vienen. (el nombre)


Todos dicen que me quieren

para hacer buenas jugadas;

y, en cambio, cuando me tienen, 

me tratan siempre a patadas. (el balón)


Todos pasan por mí, 

y yo no paso por nadie.

Todos preguntan por mí, 

y yo no pregunto por nadie. (la calle)


Trabaja en T.V.

teatro y cine,

drama o comedia

actúa y repite. (el actor)


Trabajar, siempre mucho trabajé;

aunque nunca estudié

en la escuela, me conocen bien.

Algunos dicen de me: "terco bicho es",

y Pinocho mucho se asustó

cuando en mí casi se convirtió.  (el burro)


Treinta y dos sillitas blancas

en un viejo comedor,

y una vieja parlanchina

que las pisa sin temor. (la boca)


Un árbol con doce ramas, 

cada rama cuatro hijas.

Cada hija  tiene siete hijos,

¿me dices cómo se llama? (el año)


Una cara con dos manos

pegada está a la pared.

Antes de un minuto, hermanos,

sabes decirme quién es?  (el reloj)


Una mina de carbón

en lo más hondo del bosque,

y hay que cortar 

la madera para que la mina asome (el lápiz)


Uno sobre otro,

forman mi casita;

todas las paredes

y la paresita. (los ladrillos)


Viste de chaleco blanco

y también de negro frac;

es un ave que no vuela,

pero nada. ¿Qué será? (el pinqüino)


Vive en el desierto,

mata a las personas;

debajo de las piedras, 

muy bien se acomoda.  (el alacrán)


Vivo en las esquinas,

siempre parpadeo;

amarillo, rojo, verde,

juego al veo veo. (el semáforo)


Voy con mi casa al hombro, 

camino sin tener patas;

voy marcando mi huella

con un hilito de plata.

Volando en el aire

y besando las flores,

se pasa su vida

de luz y colores. (la mariposa)


Vuela en el aire sin ales,

corre en el suelo sin pies;

aunque tiempre nos divierte,

solo le dan puntapiés. (la pelota)


Vuela sin alas,

chifla sin boca,

no se ve

y tampoco se toca. (el viento)


Yo fui tu primer sonido 

cuando comenzaste a hablar 

y soy la primera letra 

que en el alfabeto está. (la letra “a”)


Yo tengo calor y frío,

y no frío sin calor;

sin ser mar ni río,

los peces en mí he visto yo.  (la sartén)


Zumba el vuelo vibrador.

En su casa todo es de oro.

Trabaja haciendo un tesoro

con lo que le da la flor. (la abeja)


Zumba que te zumbarás, 

van y vienen sin descanso,

de flor en flor trajinando

y nuestra vida endulzando. (las abejas) 



   © paul conley 2012